Las organizaciones patronales

Autor:Eguzki Urteaga
Páginas:51-68

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La organización colectiva de la patronal es problemática puesto que los emprendedores se han individualizado, están sobre todo preocupados por su independencia y compiten con los demás para conquistar nuevos mercados. No obstante, existen, en todos los países industrializados, unas formas de representación patronal antiguas, estructuradas y numerosas. Su constitución y posterior desarrollo se explican por unos factores vinculados a la organización de la competencia y al acceso a unos mercados y servicios y, más aún, por unos factores sociopolíticos. Desde las cruzadas antiliberales del siglo XIX hasta las posiciones favorables a la globalización, la patronal ha cambiado y la política patronal no se reduce a un posicionamiento simple y lineal.

Para comprender la organización y la acción patronal, conviene, en primer lugar, recordar rápidamente su historia desde la mitad del siglo XIX. Es cuando aparecen las primeras organizaciones patronales antes de federarse para formar una confederación de la que el MEDEF es la heredera actual. Hoy en día, en Francia, las organizaciones patronales son múltiples, a la imagen de lo que sucede en todos los países industrializados. Después de haber privilegiado unas funciones económicas de organización de la producción, las organizaciones contemporáneas se afirman cada vez más como unos actores esenciales en la orientación de las políticas sociales y económicas.

Historia del sindicalismo patronal

Se pueden distinguir tres grandes periodos en la historia del sindicalismo patronal galo. El primero se extiende desde el final del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial. El segundo coincide con los «Treinta Gloriosos» y se termina con la crisis económica de 1974. Y el tercero, a lo largo del cual la organización patronal afirma su doctrina con fuerza.

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Los orígenes de la patronal

En las décadas de 1830 y 1840, se organiza, bajo la presión de la competencia inglesa, para defender los intereses patronales. Unas uniones industriales son creadas en la construcción, el textil, la química, las minas y la metalurgia, para luchar contra las ideas favorables al librecambio que son difundidas gracias a la doctrina inspirada en Saint-Simon. El Comité de herrería y el Comité de las minas de hulla son constituidos en 1864, aprovechándose de la abolición del delito de coalición.

En el alba del siglo XX, dos otras razones explican una nueva oleada de sindicalización de los empresarios: el auge del movimiento obrero organizado en torno a la CGT y la multiplicación de las huelgas, por una parte, y la acción reformadora del Estado en el ámbito social, por otra parte. Esta acción se encarna en la figura de Alexandre Millerand, ministro socialista del gobierno de Waldeck-Rousseau y principal iniciador de una reglamentación del trabajo. La creación de la Unión de las industrias metalúrgicas y mineras (UIMM) en 1901, a la que se afilian el Comité de herrería y el Comité de minas de hulla, está directamente determinada por estos dos factores. Preocupada por preservar su independencia, el UIMM y las principales asociaciones patronales que la componen, se oponen a cualquier proyecto de confederación. Esta se constituye más tarde, en 1919, a la iniciativa del ministro de Industria y Comercio que desea tener un interlocutor patronal único para hablar de los problemas de producción al final de la guerra.

Al inicio de los años 1920, la Confederación general de la producción francesa (CGPF) afilia a 21 confederaciones nacionales que reúnen a cerca de 1200 sindicatos profesionales. Se trata de una organización ligera que dispone de recursos limitados y cuya vocación es esencialmente económica. A pesar del reconocimiento exclusivo del que goza por parte de los poderes públicos, la CGPF tiene una actividad reducida hasta 193644.

La victoria electoral de la izquierda y la constitución del gobierno del Frente popular se producen en esta situación de debilidad. Vivido como una gran derrota por la patronal, el movimiento de huelgas de 1936, la oleada de sindicalización obrera y los acuerdos de Matignon provocan una concienciación de las asociaciones patronales sobre las carencias de su organización y su ausencia de cohesión que acaban paralizando su acción. La patronal

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debe, sin embargo, participar en las negociaciones y respetar los convenios colectivos hasta el inicio de la guerra. Pero carece de tiempo para solucionar sus problemas organizacionales. No en vano, el cambio de denominación de la confederación, que se convierte en la Confederación general de la patronal francesa, traduce la necesidad de construir una verdadera organización colectiva de los empresarios.

El periodo de Vichy se revela propicio a la organización de la patronal, incluso si la CGPF ha sido disuelta. Efectivamente, los comités de organización, creados por el régimen de Vichy para solucionar las cuestiones de abastecimiento y de producción en una economía de guerra, están bien vistos por los empresarios y las asociaciones patronales que se implican en su funcionamiento. La marginación de la lucha de clases en favor de un nuevo orden social en el cual colaboran el capital y el trabajo recibe el visto bueno de los empresarios que toman así su revancha sobre el Frente popular. Esta actitud de colaboración con el nuevo Estado y la ocupación alemana genera muchas críticas al término de la guerra.

De la Liberación a la crisis económica

Los treinta años posteriores a la Segunda Guerra Mundial corresponden a los «Treinta Gloriosos», caracterizados por el fuerte crecimiento económico, el pleno empleo, la expansión del asalariado, el desarrollo y la posterior consolidación del Estado de bienestar y el incremento continuo del poder adquisitivo de los trabajadores. Este periodo está también marcado por la apertura de las fronteras con la construcción europea y la restructuración del aparato productivo. A pesar de las evoluciones de la patronal, su representación mantiene hasta el final de los años 1960 sus rasgos tradicionales, ya que la reforma del Consejo nacional de la patronal francesa (CNPF) solo se inicia en 1966.

El conservadurismo de la patronal

Los estatutos del Consejo nacional de la patronal francesa (CNPF), nueva denominación de la confederación, son aprobados el 12 de junio de 1946. Fruto de un acuerdo entre la gran patronal tecnocrática y dinástica, por una parte, y la patronal de las pequeñas y medianas empresas (PME), por otra parte, estos estatutos no innovan con respecto a los de la CGPF: importancia concedida a la representación de las PME, gran autonomía de las asociaciones profesionales y geográficas de todos los tamaños, soberanía de la asamblea general, escasos recursos del Comité ejecutivo y del Presidente. En la práctica, el CNPF es un

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organismo de coordinación flexible llevado por la prudencia y el inmovilismo45.

La patronal deja hacer sus federaciones profesionales y sus sindicatos que están lejos de tener unos posicionamientos idénticos

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Es lo que se produce con respecto a los proyectos de creación de la Comunidad europea del carbón y del acero (CECA), a la cual la federación de la siderurgia se opone rotundamente por miedo a la competencia alemana, y posteriormente de creación del Mercado común por el tratado de Roma en 1957, inicialmente combatido por amplios sectores de la industria. Ante esa situación, la patronal, entonces más unánime, ha intentado limitar el papel de los comités de empresa a la mera gestión de las obras sociales y se ha opuesto a la instauración del salario mínimo interprofesional en 1952. Crítico ante el intervencionismo estatal en el ámbito económico y social, desconfiado ante el sindicalismo, poco comprometido en la negociación colectiva, desarrollando una fuerte actividad de lobbying con las autoridades públicas, todos estos elementos dibujan los rasgos de una patronal conservadora, que se parece mucho a la patronal anterior a la guerra.

El desarrollo del Mercado común convence a la patronal de los beneficios que acarrean el liberalismo y la apertura de las fronteras. Otro cambio significativo consiste en la modificación del equilibrio social de la patronal bajo la influencia del movimiento de reestructuración, de concentración y de modernización del aparato productivo. Atraídos por el modelo americano, algunos empresarios realizan unos viajes a Estados Unidos para analizar la productividad e importan nuevos modos de organización de la producción. Los métodos de evaluación de los puestos de trabajo son introducidos en el sector de la automoción y de la siderurgia y, en ciertas empresas, la denominada gestión de los recursos humanos toma forma. No obstante, a pesar de estas transformaciones, el modelo paternalista de gestión de la mano de obra domina todavía ampliamente en los años 1960. Preserva la autoridad del empresario a cambio de la concesión de ventajas sociales.

La diversidad de la patronal no es solamente un dato objetivo vinculado al tamaño de la empresa o a la propiedad del capital. Se expresa asimismo en las organizaciones y corrientes más o menos estructuradas. Ciertas organizaciones pretenden representar mejor a una parte de la patronal de lo que hace el CNPF o simplemente expresar nuevas ideas.

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La CGPME, creada en 1944, ilustra esta primera postura. A lo largo de la IV...

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